Arrepiéntete y cree!!!

Una reflexión del Ev. de St Mateo 11:20-24.
La llamada a la conversión es esencial para el anuncio del Reino. El Bautismo, es el lugar de la primera conversión y la fundamental. Pero de ahí en adelante hemos de seguir procurando continuar cada dīa nuestra conversión con un constante arrepentimiento de nuestras faltas. A esto se le llama segunda conversión. Es una renuncia al mal y a la vez con esta es ponernos en el camino de la salvación mediante la remisión de nuestros pecado y el don de una vida nueva.
La llamada de Cristo a cambiar debe resonar en nuestra vida. Para hacer de la conversión una tarea ininterrumpida. Este esfuerzo no es solo obra humana, es un movimiento del “corazón contrito” (sal 51,19) que se siente atraído y movido por la gracia para responder al amor misericordioso de Dios, que nos ha amado primero.
Qué hermoso ejemplo de la conversión de St Pedro que después de la triple negación. La mirada misericordiosa de Jesús provoca las lágrimas de arrepentimiento y después de la resurrección viene la triple afirmación de su amor hacia él.
San Ambrosio dice que hay dos conversion en la Iglesia, una la del agua y la otra la de las lágrimas: la del agua del Bautismo y las lágrimas de la Penitencia.
En cuál nos hemos quedado? solo el arrepentimiento del agua? o estamos viviendo el de las lágrimas?

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