Y St Pedro exclama: Jesús sálvame! Mt 14:22-26


Hoy quiero compartir contigo la reflexión que hace San Agustin en relación a este pasaje que me parece muy iluminadora en los momentos que estamos viviendo. El Covit-19 ha traído a nuestras vidas una gran cantidad de retos, que la humanidad ha de enfrentar. Hoy la barca se ven medio de tormentas y como en ese momento puede que distraiga nuestra fe.

Esta historia se repite en este momento en nuestras vidas. Las palabras de St Pedro, finalmente son las únicas que nos salvaran, reconocer a nuestro Señor cómo nuestro Salvador, solo podremos salvarnos gritando al Senor, dice St Agustin.

San Agustin reflexionando en este pasaje dice, que cuando St Pedro , lleno de audacia, anda sobre el mar, sus pasos tiemblan, pero su afecto se refuerza…; sus pies se hunden, pero él se coge a la mano de Cristo. La fe le sostiene cuando percibe que las olas se abren; turbado por la tempestad, se asegura en su amor por el Salvador. Pedro camina sobre el mar movido más por su afecto que por sus pies…

No mira dónde pondrá sus pies; no ve más que el rastro de los pasos de aquel que ama. Desde la barca, donde estaba seguro, ha visto a su Maestro y, guiado por su amor, se pone en el mar. Ya no ve el mar, ve tan sólo a Jesús.

Pero desde que, asustado por la fuerza del viento, aturdido por la tempestad, el temor comienza a velar su fe…, el agua se oculta bajo sus pies. La fe se debilita, y también el agua. Entonces grita: «¡Señor, sálvame!». Inmediatamente Jesús extiende la mano, lo agarra y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? ¿Tan poca fe tienes que no has podido llegar hasta mí? ¿Por qué no has tenido suficiente fe para llegar hasta el final apoyándote en ella? Preguntas que nos hace directamente a nosotros.A ti y a mi nos pregunta:
¿Por qué has dudado?
¿Tan poca fe tienes que no has podido llegar hasta mí?
¿Por qué no has tenido suficiente fe para llegar hasta el final apoyándote en ella?

Debes saber que, desde ahora, sólo esta fe te sostendrá por encima de las olas». Así pues, hermanos, Pedro duda un instante, va a perecer, pero se salva invocando al Señor… Ahora bien, este mundo es un mar en el que el demonio levanta las olas y donde las tentaciones hacen que se multipliquen los naufragios; tan sólo podemos salvarnos gritando al Señor, y él extenderá la mano para agarrarnos. Invoquémosle, pues, sin cesar.

Hermosa reflexión de San Agustin, muy actual para nosotros, la comparto confiando que te ayude a reflexionar hoy para tomar una decisión que de un paso de transformación a tu vida.!

Esta es una produccion de virgen de Guadalupe Radio
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