Sin duda alguna, ya lo notamos, luces, colores, compras, actividad, risas, planes, vuelos, el correr se intensifica y esa cierta atmósfera característica de la fecha se hace notar. Diciembre esta aquí. En este país desde la tradicional cena de Acción de Gracias y el «Viernes Negro» abren la puerta a una temporada que para muchos es esperada y para otros es nostalgia. Pero lo cierto es no hay plazo que no se cumpla, ha llegado, y el 2017 ¡ha volado!!. Visto desde nuestra fe, este mes tiene muchos significados, es enriquecedor porque entramos al inicio del Adviento, que inicia un nuevo ciclo litúrgico, tenemos ciertas celebraciones como la Inmaculada Concepción, la Guadalupana, la Sagrada Familia, entre otros y por supuesto el vivir el Misterio de la Encarnación. Entorno a estas fechas se encuentran, las pastorales, las posadas y las reuniones familiares. Pero además el Adviento es tiempo de reflexión diría de contemplación. Pero ¿Qué nos puede enseñar para nuestra vida diaria este tiempo?. Aquí algunos puntos:
1. Generosidad.– Los regalos son una muestra de nuestro deseo de dar, afecto y cosas materiales. Excelente oportunidad para aprender que no solo hay que dar lo que nos sobra y meditar en esta gran virtud de la generosidad que en el contexto de nuestra fe es la llave maestra que los Evangelios nos muestran. Cristo se da, desde el Belén hasta la Cruz.
2. Gratitud.- Dar gracias, decía en líneas anteriores que en este país se inicia con el día de Acción de Gracias, pues retomemos nuestra raíces Evangélicas y vivamos como la invitación a ver los dones recibidos para regresar con un corazón agradecido y gozoso por la generosidad divina. María nos da un gran ejemplo en el Magnificat.
3. Convivencia.– Nuestra fe es trinitaria, Dios se hace hombre en medio de una familia, tantos ejemplos que nos muestran la importancia de la comunidad, de la relaciones y especialmente de la familia. Esta capacidad de relación que Dios ha impreso en el corazón del hombre nos permite sentirnos acompañados y crecer a lo largo de nuestra jornada. La familia ocupa un lugar por excelencia, no solo en ella aprendemos de la generosidad, la gratitud y la comunidad. No sólo es escuela de vida es también vocación y misión. Hay que rescatar este gran valor muy arraigada a nuestra cultura. El mundo contemporáneo pone los valores, virtudes, la familia y las tradiciones en segundo término, pero sólo estos al final son los que le dan al corazón del hombre el gozo de vivir lo que realmente es y por lo que fue creado ha ser y hacer.
No dejes pasar este tiempo como una fecha más del calendario, vayamos redescubriendo lo nuevo y despidiendo aquello que no conviene mas a nuestra vida, vayamos con corazón dispuesto a vivir los dones de la generosidad, gratitud y convivio que el tiempo nos trae.

¿Ya te preparaste? ¿Haz pensado cuál será tu acto de generosidad, gratitud y convivio?¿Hay alguien que no haz visitado? ¿De que darás gracias particularmente este año? ¿ Cuál será tu regalo al Niño Dios?
«El tiempo de Adviento, nos devuelve el horizonte de la esperanza, una esperanza que no decepciona porque está fundada en la Palabra de Dios. ¡Una esperanza que no decepciona sencillamente porque el Señor no decepciona jamás! Él es fiel, Él no decepciona. ¡Pensemos y sintamos esta belleza!».
Papa Francisco