En la Arquidiócesis de San Antonio, se están viviendo experiencias interesantes, como en otras diócesis del país: el proceso nacional del V Encuentro, que es un llamado a la reflexión de la comunidad hispana, la unidad, el ser discípulos misioneros y la Nueva Evangelización. Pero además en este fin de semana tendremos nuestra tercera Asamblea Arquidiocesana con el tema «Enviado por el Espíritu» y también en el marco de la reflexión de ser «discípulos misioneros». Hay mucho que decir con esta expresión, pero en este momento quisiera enfocar unas líneas al hecho de nuestra presencia como hispanos en la Iglesia de los Estados Unidos.
Pocos saben, que en 1983 los obispos católicos de este país reconocieron nuestra presencia como una «bendición de Dios»:

«La presencia hispana en Estados Unidos es una presencia profética que ha de ser alentada y es necesaria (La Presencia Hispana, Esperanza y Compromiso, No. 1 y 16).

Desde entonces mas de uno se ha dado a la tarea de reflexionar y descubrir que significa «presencia profética» y como nosotros hispanos lo somos. He aquí algunos puntos: Primero, un profeta pudiera describirse como aquel que escucha la Palabra de Dios y la anuncia, pero también como alguien que denuncia lo contrario a los valores evangélicos y es alguien que convoca al pueblo de Dios a vivir de acuerdo a la Verdad de Dios y de la Iglesia. Escucha, anuncia, denuncia y convoca, cuatro verbos activos en la realidad de la Iglesia. ¿Cómo lo vivimos?

El pueblo hispano escucha la palabra de Dios, el Evangelio ha sido enculturado, los valores evangélicos son su marco de referencia para la mayoría de nosotros. El pueblo hispano la anuncia con su vida fomentando los valores esenciales: el valor a la vida, a la dignidad de la persona, el sentido de hospitalidad, el valor por la vida familiar, el sentido de comunidad, la devoción a María, entre otros ejemplos. El pueblo hispano con su presencia en los Estados Unidos denuncia

las injusticias y la opresión. Huye de la persecución busca oportunidades mejores a pesar de los sufrimientos y pérdidas que implica la migración. Su presencia expresa las injusticias en el mundo. Pero también, convocan, los hispanos luchan por vivir en comunidad, por la evangelización, el sentido misionero y festivo,, por la expresión de su fe , cultura y tradición. La pobreza del pueblo recuerda a nuestra Iglesia seguir el ejemplo de nuestro Señor, pobre con los pobres y a acompanarlos en el camino. Todo esto hace que «nuestra voz» vibre en un pueblo quizás diferente al nuestro, pero al final es la tierra donde nuestras sandalias algunas veces desgastadas del peregrinar se sostienen. Que bueno y esperanzador es sabernos una bendición pero no olvidemos que hemos de responder, cada uno en y desde nuestra propia circunstancia de vida. Es un compromiso, es un reto ¿Cómo responderás? ¿Cómo ser esa bendición para los demás?
 
«Nos alegramos al saber que el pueblo hispano/latino es un don y una bendición para la iglesia y para la sociedad en Estados Unidos. Sabemos que millones de hispanos/latinos contribuyen a la vida y misión de la iglesia en miles de parroquias y pequeñas comunidades eclesiales a lo largo y ancho del país».
Mensaje del Obispo Barnes
Obispo de San Bernardino
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